Los aspectos fundamentales de la Filosofía

En el siguiente texto procuraremos, en esencia, explicar los aspectos fundamentales de la Filosofía. Para que la puedas entender y, así, también amar.

Nada es tan fortuito como se suele creer, porque si nos gusta algo debemos trabajar para conseguirlo. «Las cosas no caen del cielo» así como así, por ello, si estás aquí es porque de ésta gran materia, La Filosofía, algo querrás saber. Por ello, comenzamos para no extendernos (y aburrir) más de la cuenta.

¿Quién utilizó por primera vez en Occidente la palabra Filosofía y con qué significado?

En el siglo V a.d.E., se dice, Pitágoras fue quien uso por primera vez en Occidente la palabra Filosofía. En una conversación entre él y el rey Leónidas… Por lo menos así lo recoge Cicerón en sus Tusculanae quaestiones:

Cita textual

«Tras quedar admirado Leónidas del talento y elocuencia de Pitágoras, le preguntó a éste que en qué arte confiaba más, a lo que Pitágoras replicó que él no conocía arte alguno, sino que él era Filósofo. Asombrado Leónidas por la novedad de la denominación le preguntó quiénes eran filósofos y en qué se diferenciaban de los demás. Pitágoras le respondió que la vida de los hombres se parece a un gran festival celebrado con los mejores juegos de toda Grecia, para el cual algunos ejercitaban sus cuerpos para aspirar a la gloria y a la distinción de una corona, y otros eran atraídos por el provecho y el lucro en comprar o vender, mientras otros, que eran de una cierta estirpe y del mejor talento, no buscaban el aplauso ni el lucro. Así también nosotros, como si hubiéramos llegado a un festival célebre desde otra ciudad, venimos a esta vida desde otra vida y naturaleza; algunos para servir a la gloria, otros a las riquezas; pocos son los que, teniendo las cosas en nada, examinan cuidadosamente a la naturaleza de las cosas. Y éstos se llamaron amantes de la sabiduría, o sea, Filósofos…»

Además de exponer la anterior Cita Textual, podemos decir que hemos definido, en cuestión de segundos, a la Filosofía. Según esta definición los filósofos son los que «… examinan cuidadosamente la naturaleza de las cosas… los que aman la sabiduría…»

¿Hay que ser muy inteligente para ser un filósofo de los grandes?

Según cuenta la historia parece que no hace falta ser muy inteligente para formar parte de la Jet Set de los grandes filósofos. Es decir, se puede ser un sesudo catedrático de Filosofía y, a la vez, se puede tener la cabeza vacía filosóficamente hablando.

Básicamente, el que aspire a un puesto digno en la historia del pensamiento debe llevarse bien con las ideas. Porque hay personas que se llevan muy bien con «las cosas», con lo que se puede ver, tocar, oler, oír y sentir física y materialmente; y personas que, por su naturaleza, se llevan a las mil maravillas con el mundo de los pensamientos.

Por lo que todo buen filósofo, debe tener una cabeza «bien amueblada» que le permita construir, a partir de las ideas, largas cadenas de razonamientos. Y debe tener facilidad para «jugar» lógicamente con esas ideas en busca de otras ideas nuevas.

¿A qué nos referimos cuando, en los aspectos fundamentales de la filosofía, hablamos de filosofar?

Hacer filosofía es estar en el camino de la sabiduría. Y más que un estudio o conocimiento es una actividad que realiza el ser humano porque se siente incompleto de alguna manera.

Es decir, cuando «se hace filosofía» se hace para satisfacer una necesidad humana, acaecida por los efectos del asombro que causa una cuestión que no entendemos y que queremos comprender.

¿Qué emoción nos motiva para pensar más allá «de lo que vemos»?

En el siglo VI a.d.E. Aristóteles dijo que los hombres y las mujeres comienzan y comenzaron a filosofar movidos por la admiración. Al principio admirados ante los fenómenos sorprendentes más comunes y, luego, avanzando poco a poco planteándose problemas mayores.

Muchos siglos después de que lo dijera Aristóteles, también lo hizo saber la filósofa malagueña María Zambrano: «así vemos más claramente la condición de la Filosofía: admiración, sí, pasmo ante lo inmediato, para arrancarse violentamente de ello y lanzarse a otra cosa, a una cosa que hay que buscar y perseguir, que no se nos da, que no regala su presencia. Y aquí empieza ya el afanoso camino, el esfuerzo metódico por esa captura de algo que no tenemos, y necesitamos tener, con tanto rigor, que nos hace arrancarnos de aquello que tenemos ya sin haberlo conseguido».

¿Cuál es el punto de partida del conocimiento (filosóficamente hablando)?

Básicamente, el punto de partida del conocimiento es el reconocimiento de la propia ignorancia. Porque quien cree saber no busca, sólo se pone en marcha quien sabe que no sabe, pero quiere saber… Por eso, uno de los aspectos fundamentales de la filosofía, es cuando se tiene por sabido, que el filósofo ni es un sabio ni es un ignorante; porque sabe que no sabe pero desea saber.

Aristóteles dijo que el filósofo ni es un ignorante como las bestias ni un sabio como los dioses; se encuentra, pues, a medio camino entre la animalidad y la divinidad. Es así que la Filosofía se constituye en un saber esencialmente humano.

¿Qué tienen en común los amantes de la Filosofía y los niños?

Los aspectos fundamentales de la filosofía muestra en una sección una imagen de una niña leyendo.

Para los niños el mundo y todo lo que hay en él es algo nuevo, algo que provoca asombro. Sin embargo no es así para todos los adultos. Éstos ven el mundo como algo normal, y precisamente es en este punto donde los filósofos constituyen una honrosa excepción.

Un filósofo jamás ha sabido habituarse del todo al mundo. Para él o ella en mundo sigue siendo algo desmesurado, incluso algo enigmático y misterioso. Por lo tanto, los filósofos y los niños tienen en común esa importante capacidad, pues, un filósofo será susceptible como un niño pequeño durante toda la vida.

¿Cuál es la pregunta de las preguntas de la Filosofía?

Loa aspectos fundamentales de la filosofía muestra la imagen de una adolescente reflexionando

Para comprender los aspectos fundamentales de la Filosofía debemos saber cuál es la pregunta de todas las preguntas, la que es esencialmente filosófica… ¿Por qué?… Porque la madre de todas las preguntas, es la pregunta más fácil de plantear y al mismo tiempo la más difícil de contestar.

Es la pregunta más profunda porque va directamente a las causas. Y el filósofo, para serlo, tiene que proyectar, siempre, una mirada profunda sobre las cosas.

El filósofo es el que no se conforma con quedarse «en la superficie de las cosas». Nunca escatima en una segunda mirada sobre el mundo, ni una tercera…

En cualquier caso, los filósofos, se sorprenden de algún acontecimiento insólito y desean conocer su causa; pero lo maravilloso que se halla en la totalidad de los acontecimientos, lo maravilloso de su propia existencia, es algo de lo cual no se enteran. Por eso son tan propensos a las burlas, porque se maravillan con cualquier cosa que parezca carecer de complejidad.